NO ME GUSTA, la utopía de la impopularidad

por Carlos Sims

“Pero una persona corriente es, por definición, no-popular; sólo las estrellas, celebridades y personalidades excepcionales y famosas pueden ser populares.”
– Boris Groys

El reciente lanzamiento de Reactions, el set de opciones que propone Facebook además del ME GUSTA, abre un abanico de posibilidades de nuevas formas de empatizar en la red. Sin embargo, deja expuesto, de nuevo, la enorme dificultad de un botón tan sencillo como NO ME GUSTA.

¿Podrá Facebook desafiar la naturaleza 2.0 y reinventar la esencia del ADN que la convirtió en la red social más famosa y contundente del mundo?

Es que visto así, posponiendo el botón NO ME GUSTA, Facebook buscaría sortear los riesgos de una terrible enfermedad autoinmune y, tal vez, terminal. Aunque todos sabemos que en el siglo XXI, el siglo virtual, la muerte casi no existe, hay una vieja ecuación que sigue vigente: si la gente no consume, las empresas quiebran.

Al menos Facebook Inc. no va a ser la primera compañía global que padecería una enfermedad de este tipo. Podríamos pensar en Coca Cola, por ejemplo. Ellos también tienen su ME GUSTA, ese santo grial guardado bajo siete llaves, que es su “fórmula secreta”. Única, irrepetible. Sin embargo, en nuestra era biopolítica, cada tanto los intereses avanzan enfrentados. Y la fórmula, aunque “secreta” y “única”, se vuelve obsoleta. Light, Zero, Life

Si bien la analogía parece caprichosa, podríamos citar unas líneas del sociólogo Javier de Rivera: “El refuerzo positivo es una motivación muy importante en el ser humano. O mejor dicho, la más importante, junto con el sexo y la comida que son otras formas de gratificación (fisiológicas y sociales).”¹

Casi paralelamente, este mismo mes, también Twitter se vió obligada a una indeseable cirugía mayor. Luego de haber “copiado” el botón ME GUSTA a Facebook con un corazoncito, modificó una de sus características fundacionales, dejando ahora de lado el orden cronológico de las noticias para priorizarlas según su propio criterio curatorial.

“No quieres atravesar el proceso en donde compartes algo muy importante en tu vida y alguien lo vota de manera negativa. No estamos para construir esas cosas en el mundo…” dicen desde Facebook.

Muchas son las razones y dificultades que tiene el botón NO ME GUSTA por delante, pero sospecho que ninguna de ellas está relacionada con el mundo maravilloso que Facebook tiene pensado para nosotros. Quizás los escollos más dramáticos tienen que ver con el potencial perjuicio que podría ocasionar a sus “clientes” y “proveedores”. Debe quedar claro que nosotros, meros usuarios, sólo somos clientes en tanto y en cuanto anunciemos (¿consumamos?), porque este negocio tiene sólo un grupo de clientes: los anunciantes. Por lo demás, estoy de acuerdo con Jaron Lanier, con que nuestro verdadero rol en esta transacción es el de “proveedores”, por ahora, ad honorem².

El primer perjuicio para los clientes es bastante obvio. La inversión publicitaria de las páginas comerciales en Facebook se vería amenazado por los NO ME GUSTA’s. Hoy por hoy, los moderadores y los community managers ya tienen bastantes dolores de cabeza con los reclamos, los “escraches” y etiquetados incómodos. Sin embargo, un simple y llano botón NO ME GUSTA, puede arruinar en pocas horas todo el esfuerzo publicitario con un trending topic negativo, volviendo toda una campaña no tan sólo ineficaz sino hasta contraproducente. El ejemplo rápido puede ser el escenario de los hinchas de la Selección de Brasil haciendo clics en la página de Facebook de Adidas-AFA de Argentina.

El segundo potencial perjuicio para los clientes, si bien sería indirecto, no por ello sería menos negativo; de hecho, debe ser todavía fuente de desvelo en los brainstormings de las oficinas de Facebook en California. La voracidad en la pauta publicitaria de la red ha venido colapsando nuestros feeds de noticias con publicaciones promocionadas (pagadas), incluso aplastando nuestras publicaciones “verdaderas” de familiares, amigos y colegas (gratis). Nosotros, usuarios/proveedores (y potenciales clientes, a su vez, de los anunciantes, claro), ahora tendríamos un nefasto factor de amor/odio con nuestra red social preferida: la baja performance de nuestras publicaciones (NO ME GUSTA’s). ¿Todas esas marcas y logotipos que acompañan diariamente nuestra experiencia, no serían entonces cómplices de ese fracaso? ¿No estarían, por ejemplo, patrocinando nuestro camino al olvido y a la impopularidad? No creo que nuestras asociaciones subliminales sean algo menor que Facebook quiera dejar librado al azar del siempre imprevisible comportamiento humano.

Al final de esta cadena alimenticia estamos nosotros, los “proveedores”. Nuestros perjuicios serían de otra naturaleza y no tan palpables, pero muy factibles. Y en Facebook lo saben. ¿Nuestro ego sería capaz de aguantar los embates de nuestros contactos…? Porque, hasta ahora, lo único verdaderamente “negativo” que existe en Facebook es la indiferencia. Pero un botón NO ME GUSTA cambiaría el panorama violentamente y, desde ya, desdibujaría la imagen que tenemos del mundo y, lo más doloroso, de nosotros mismos.

La anemia actual de “noticias verdaderas” provocada por el exceso de publicidad y publicaciones promocionadas, sumado al desasosiego por la posible pérdida de ese solaz virtual donde sentirse querido (donde incluso podemos regocijarnos cada tanto como verdaderas celebrities, “una especie de famoso en miniatura” como lo llama de Rivera³), volverían nuestras sesiones en Facebook demasiado parecidas a la amarga y aburrida vida real. Un peligro enorme para el negocio.

Mientras tanto, tenemos las Reactions, una versión moderada y muy estudiada que, por supuesto, va a seguir estando regida por el implacable algoritmo (¿fórmula secreta?), premiando lo exitoso (demanda) y castigando lo verdadero (oferta).

Tal vez por ahora lo mejor sea “tomarse un descanso” de las redes sociales, como nos recomiendan Lanier y de Rivera, recordando que el cliente siempre, siempre, tiene la razón.

 

Referencias

¹ de Rivera, Javier (2015) “Un análisis sociológico del ‘Me Gusta’”. Sociología y Redes Sociales, recuperado el 28/02/2016 de http://sociologiayredessociales.com/2015/11/analisis-sociologico-del-me-gusta/

² Lanier, Jaron (2013) “Jaron Lanier on how to make the internet pay”. Entrevista, Channel 4 News, recuperado el 28/02/2016 de http://www.channel4.com/news/jaron-lanier-on-how-to-make-the-internet-pay

³ de Rivera, Javier (2010) “5 preguntas sobre las Redes sociales de internet”. Sociología y Redes Sociales, recuperado el 28/02/2016 de http://sociologiayredessociales.com/2010/11/5-preguntas-sobre-las-redes-sociales-de-internet/

David Hockney celebra sus 80 años con una retrospectiva

Prometió producir una sala llena de nuevas obras para el Tate Britain
Leer nota completa en The Telegraph

David Hockney celebrates 80th birthday with Tate Britain retrospective

Six decades of David Hockney’s work is to be exhibited by Tate Britain…with a room left over for works yet to be created

 

Hombre Estelar

HOMBRE ESTELAR
STARMAN

por Carlos Sims

 

“Y si el músico ha compartido las furias y las ilusiones de los oprimidos, ¿es imposible que tanta esperanza y tanta rabia lo lleven más allá de sí mismo y cante hoy este mundo con voz futura?”
-SARTRE

Cuando vi el video de Blackstar, en diciembre del año pasado, tuve el triste presentimiento de estar viendo una de las últimas obras de David Bowie.

Es que todo en él me conmovía de una manera profunda, me inspiraba, pero también me dejaba con una sensación de vacío inexplicable. Las imágenes mostraban la erupción de energía creativa y genialidad, pero también estaba ahí la fragilidad del artista. Me vino el recuerdo de Freddie Mercury en los últimos videos de Queen. Ambos mostraban, con esa gracia british y en tono clown, pupila, dientes, mohínes y bananas, disfrutando, intuyo, de la impunidad de la última broma.

Ver el video un par de veces fue catalizando un insight y vino a mi cabeza algo que tenía archivado: un listado conceptual que entregó David Bowie al novelista Rick Moody en 2013, apenas lanzado The Next Day, el álbum anterior. Es una lista de palabras, un “diagrama de flujo”, que Moody le pidió para entender mejor el disco. El contexto era que Bowie no había hablado mucho del lanzamiento porque según él “sólo está la obra, y cualquier cosa más allá de la obra es más o menos de lo que trata este álbum”. La lista incluía estas siete palabras:

PANTEÓN

SÚCUBO

AISLAMIENTO

MIASMA

FÚNEBRE

ENTIERRO

TRÁGICO

A pesar de ser una parte importante del soundtrack de mi vida, sólo recién desde el año 2003 tengo el ritual de ir a comprar sus discos apenas salen. Reality es uno de mis discos preferidos: fue y es esencial en mi historia. Bailé en el living muchas veces New Killer Star (su primer single), junto con Siempre es Hoy, canción del disco homónimo de Gustavo Cerati y que había salido unos meses antes. Un año alternando esos discos en mi casa… y mi vida quedó encaminada. Después, el hiato fue importante, y tuve que esperar diez años hasta el próximo disco, The Next Day, del que hablaba antes. Mismo ritual.

Por supuesto que mucho antes de 2003, en mi niñez y adolescencia, había disfrutado y bailado con la música de Bowie, pero el hecho de la contemporaneidad, de disfrutar el disco en su momento, le regala algo especial al simple mortal. Signos, temas, identificaciones. Al fin y al cabo, estoy seguro de que en los próximos siglos van a envidiar “haber vivido en la época de Bowie”… curados ya, imagino, de la enfermedad que todavía padece nuestro siglo y que tan bien se pinta en The Stars (Are Out Tonight).

El viernes 8 de enero de 2016 se lanzó Blackstar, el último disco de David Bowie, coincidiendo con su cumpleaños número 69. Yo pospuse ir a comprar el disco por un viaje de fin de semana.

Afiche publicitario sobre la Av. Cabildo, enero/2016.

Afiche publicitario sobre la Av. Cabildo, enero/2016.

La mañana del lunes 11 de enero, después de que un par de amigos muy queridos me avisaran “Murió Bowie”… y después de leer una y otra vez los titulares, chequeando obsesivamente con las manos temblorosas en diferentes diarios… el desconsuelo fue gigante. El domingo 10 de enero, 2 días después de haber festejado su cumpleaños lanzando un disco enorme y soberbio, David Robert Jones había perdido una batalla secreta e íntima contra el cáncer. El mundo quedó conmocionado. Muchos artistas y referentes de la industria expresaron su pesar, pero todos coincidían en algo: estado de shock.

Cuando llegué esa misma mañana a El Ateneo Grand Splendid de Av. Santa Fé sonaban a todo volúmen temas ochentosos de Bowie. Yo seguía desconsolado y sentía vergüenza de hablar con un vendedor, así que fui directamente a las bateas. Ahí estaba. Con los días, me sentí afortunado: desde el día de su muerte, y durante por lo menos dos semanas, fue noticia que el disco en formato CD estuvo agotado en Amazon.com y casi imposible de conseguir en Europa y Estados Unidos (un fenómeno bastante extraño para un álbum recién lanzado por Sony Music). Pero para mí, aquella mañana de lunes y tal vez por mi manía retro, acá estaba: el único disco en el que él no aparece en la tapa… fondo blanco y una estrella negra de cinco puntas; abajo, un juego conceptual entre estrellas y las letra de su nombre. Estrellas.

New Killer Star + The Stars (Are Out Tonight) + Blackstar

No creo que sea casual que un concepto fetiche, en el sentido jacobyano del término, cruce sus tres últimos discos con tanta fuerza, como redondeando veinticinco álbumes y casi cincuenta años de carrera artística. Sin embargo esta estrella es importante, porque creo que encierra un último mensaje-metamensaje, que habrá que ir decantando a discreción. Ya sabemos lo inútil de intentar apurar a una metáfora. Es que, mientras que todos leíamos la noticia de su muerte, la cobertura de los medios, los tributos, etc… Buenos Aires estaba empapelada con el poster de una estrella negra. ¿Se trataba, acaso, de alguna indicación protocolar acerca de cómo llevar este luto…? ¿… de algún proyecto site-specific póstumo?

“Sólo está la obra”.

David Bowie era un actor. Y creo que en el fondo ésa fue mi motivación para escribir estas líneas a un mes de su desaparición física. ¿“Cuando se muere un actor se enciende una estrella”… es una frase popular o la estoy inventando? Como sea, en este caso… es difícil, porque se trata de una estrella negra.

Yoko Ono Collaborates Again On New Album ‘Yes I’m A Witch Too’

Flavorwire

Today has been quite the day for album release news: apart from the unexpected tidings of a new Dr Dre album, there’s also news that Yoko Ono is releasing a follow-up to her 2007 collaborative album Yes, I’m a Witch. The new album — to be released in January 2016 —is entitled Yes, I’m a Witch Too (get it?), and features collaborations with tUnE-yArDs, Death Cab For Cutie, Portugal The Man, Miike Snow and many others.

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Compañía Nacional de Teatro Clásico regresará en octubre a la que es su sede, el Teatro de la Comedia

En El Macroscopio

Anoche, invitado por mi amigo Julián Vilar, fuí de visita a El Macroscopio, en Radio América AM1190.
Hablamos de todo, como buenos amigos… buena música & mucho más.

Dejo el link al episodio completo para escuchar, muy divertido!
Podcast: Episodio 1185 – Carlos Sims. Un Actor.

Hoy pasada la medianoche, 1.30am, no te pierdas otro episodio especial de El Macroscopio porque tengo el honor de charlar con mi amigo personal Carlos Sims. Haremos un repaso por su vida y nos contará el secreto del éxito. Escuchen por acá: www.1190america.com

+Link: Julián Vilar

Copia de FotorCreated3

Alejandra en El Castillo

Qué lindo la pasé en El Castillo… de Alejandra… | Les recomiendo la inspiradora Tertulia de Daniel Link de 2009: http://repositorio.educacion.gov.ar:8080/…/…/123456789/29081 (textos, fotos & videos)

— en Biblioteca Nacional De Maestros.

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Collage: El Castillo de Franz Kafka, copia perteneciente a Alejandra Pizarnik.

 

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